ESTELA CANTO BORGES A CONTRALUZ PDF

Lamadrid , Villa Ballester, en el mes de abril de Y a Georges Moentack, que nos acompa con su valor y su energa inagotable, dndome tambin aliento para este libro. Hablo aqu del Borges vivo, del hombre que conoc. Lo presento en una dimensin que se ignora, a travs de las cartas que me escribi, aunque todo el tiempo indago la relacin entre el hombre y su obra, explicando a sta por aqul y a aqul por sta.

Author:Dougal Feramar
Country:Guatemala
Language:English (Spanish)
Genre:Software
Published (Last):11 July 2007
Pages:332
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Lamadrid , Villa Ballester, en el mes de abril de Y a Georges Moentack, que nos acompa con su valor y su energa inagotable, dndome tambin aliento para este libro.

Hablo aqu del Borges vivo, del hombre que conoc. Lo presento en una dimensin que se ignora, a travs de las cartas que me escribi, aunque todo el tiempo indago la relacin entre el hombre y su obra, explicando a sta por aqul y a aqul por sta.

Borges aparece como ser humano, dentro del marco de su pas y de las vicisitudes que le toc vivir. Con esta simplificacin negaba la otra cara de la moneda: la fatalidad de haber nacido en un lugar, la fatalidad de un condicionamiento.

En estas pginas tomo en cuenta la cara de la fatalidad que l negaba cotejndola todo el tiempo con la patria como eleccin, que l reconoca. Paso de lo ntimo a lo poltico, de lo anecdtico a lo filosfico, componiendo su figura con estos elementos de distintos planos, incesantemente referidos al contacto personal que tuve con l. Las ancdotas son numerosas, pero nicamente de dos clases: las que viv con l y las que l me cont. Slo en el caso de su hermana, Norah Borges, me he permitido contar dos ancdotas de odas.

En dos ocasiones cedo a las conjeturas, a las cuales era l tan aficionado. En el caso del Poema conjetural, cuando se refiere a un remoto da de la niez, y al indagar los motivos que lo impulsaron a su primer casamiento.

Estela Canto Introduccin La perfecta forma que supo Dios desde el principio. Slo frente a la muerte podremos nosotros, los que quedamos, ver indicios de ese rostro insospechado, la forma perfecta que supo Dios. Borges insisti en casi todos sus cuentos, en sus poemas, hasta en algunas entrevistas deformadas como son la mayora que un hombre es todos los hombres.

Es decir, el hombre encierra en s todas las posibilidades; el hombre es el microcosmos. La idea, por cierto, no era nueva. Se remonta a la Antigedad tarda, fue alambicada infinitamente por los cabalistas espaoles de la Edad Media, rejuvenecida por los ardorosos filsofos del Renacimiento, y sigue viviendo hasta el da de hoy, sin gloria, en los manuales populares de teosofa.

Borges no la hall en stos, sino en los libros cabalsticos en El Libro de los Esplendores, en Moiss de Len, que tanta atraccin tenan para l. Hay dos vertientes de esta idea del hombre como microcosmos: una dbil esotrica y aria y otra fuerte secreta, tradicional y juda. Borges segua la tradicin de signo fuerte. Esta tradicin exige que se tienda un velo sobre las ltimas verdades, y Borges, un hombre grrulo, cumpli a un cierto nivel con el mandamiento.

Desde sus primeras obras fue enigmtico y contradictorio. Uno de sus tempranos ensayos est encabezado por una cita de Thomas De Quincey que expresa plenamente su ambigua actitud: Un modo de verdad, no de verdad central y coherente, sino angular y fragmentada. La personalidad de Borges era elusiva, escurridiza; era un cierto hombre para cada una de las personas que lo conocan, o crean conocerlo.

Y muchas veces ste tena poco que ver con el hombre que otros haban visto, admiradores ocasionales que lo visitaban en su apartamento de la calle de Maip. Su bsica coquetera, velada y que sola pasar inadvertida, lo llevaba a mostrar a esta gente el Borges que ellos queran ver. Yo tuve la suerte de conocerlo en los aos tal vez ms decisivos de su vida, los aos de su madurez como escritor; fui su ntima amiga desde sus cuarenta y cinco hasta sus cincuenta y dos aos.

Entonces me dedic el cuento que muchos consideran su obra ms importante: El Aleph. Voy a escribir sobre el Borges de El Aleph, el hombre a medio camino entre una juventud que l consideraba fracasada y una vejez en la cual el triunfo lleg a ser, por momentos, abrumador.

Borges ha sido probablemente el escritor ms original de la segunda mitad de nuestro siglo. El Aleph arroja luz sobre su compleja, pattica, exaltada y dramtica personalidad. Las cartas que me escribi en esos aos son un flagrante ejemplo de sus ilusiones, frustraciones y esperanzas.

En noviembre de ese ao lo vi por ltima vez, antes de irse de Buenos Aires a dar la forma final a su vida, cerrar el crculo, rubricar su destino y morir. La tarea no es fcil; demasiadas cosas de mi juventud estn implicadas en ese perodo que va de a Me ver forzada a referirme a hechos que tal vez parezcan desagradables o indiscretos. Todos somos entidades cerradas, slo podemos adivinar a los otros y, por lo general, vemos en ellos lo que queremos ver.

Borges ha dado claves para penetrar en el laberinto que era su carcter. Una es El Aleph; otra, El Zahr; otra, La escritura del dios, que invent una maana que estbamos en el Jardn Zoolgico, junto a una jaula, contemplando el paseo continuo, desesperado, detrs de las rejas, de un magnfico tigre de Bengala. La clave de estas claves son dos o tres de las cartas que me escribi. Cuando se public El Aleph, yo lo coment en una revista Sur.

All me refera yo a un estado de nimo mstico; a l le gust el comentario. El agnstico Borges no era un mstico, por supuesto, pero s una persona capaz de momentos msticos. Muchos aos ms tarde, un periodista me pregunt de repente: Qu es El Aleph? Cuando mencion esto a Georgie, me encontr con que l no haba olvidado mi artculo, escrito treinta y cinco aos antes.

Me dijo: Has sido la nica persona que ha dicho eso, dando a entender que poda haber cierta verdad en la cosa. Le gustaba esta apreciacin, que se opona a la difundida idea entre los escritores argentinos, que lo juzgaban un autor fro y geomtrico, un creador de juegos puramente intelectuales.

Una experiencia mstica es secreta, inefable, como el acto del amor o la creacin del arte. En el arte y el amor, cuando son genuinos, tratamos de romper una barrera. Si lo logramos, alcanzamos una especie de experiencia mstica. Esta clase de secretos no se puede compartir. Como el nombre de Dios para los hebreos, es algo que no se puede pronunciar. Por naturaleza y por circunstancias, Borges era un hombre sumiso.

Los msticos hablan de la noche oscura del alma. Quin puede distinguir entre la oscuridad y el alma? Y ms all de esa noche estn los xtasis de la liberacin.

A su manera tenue, pero empecinada, l luchaba por alcanzar esa liberacin. Los msticos suelen ser tcitos, a veces escriben, rara vez hablan. Borges, que tanto habl en su larga vida, comentaba sus enamoramientos o pequeos chascos amorosos, pero el pudor le impeda mencionar lo que realmente le importaba.

Picasso sola decir que para l no haba nada ms que dos clases de mujeres: las diosas y los felpudos. Borges se acercaba a las mujeres como si fueran diosas, pero algn hecho en su vida demuestra que eventualmente tropez con algn felpudo. Para ciertos msticos, el sexo puede ser un medio de romper las barreras. Para otros, la mayora de ellos, es un instrumento diablico. La actitud de Borges hacia el sexo era de terror pnico, como si temiera la revelacin que en l poda hallar.

Sin embargo, toda su vida fue una lucha por alcanzar esa revelacin. Anhelaba la libertad por encima de todas las cosas, pero no se atreva a mirar a la cara esa libertad. En la Argentina, su eleccin de Ginebra para morir fue sentida como una especie de traicin. Slo el enorme respeto que inspiraba su celebridad no su obra, no entendida, apenas leda, conocida a travs de fatigados clichs, repetidos ad nauseam inhibi los reproches patriticos. No fue eso: fue su gran gesto de liberacin.

Por otra parte, amaba intensamente la vida y quera entender. Los hindes dicen que la meta de la vida no es la felicidad, sino el conocimiento, que slo a travs del conocimiento podremos alcanzar la felicidad. Borges busc esa felicidad en los libros y en algunas mujeres. Como todos, debi aprender en la dura escuela del dolor y del fracaso.

La felicidad la encontr finalmente en el conocimiento, en el amor sublimado y no ms y no menos en la admiracin que suscitaba en todas partes. Esto era una especie de amor. Una de las ltimas veces que lo vi me dijo: No hay un solo da en que no tenga uno o dos momentos de felicidad perfecta.

Esto quera decir que el crculo se iba a cerrar, que la espera estaba terminando, que la muerte, su liberacin, ya estaba ah. Y slo senta curiosidad por el lugar, la hora, las ltimas imgenes. El lugar lo eligi. Nuestra amistad es el relato de un amor frustrado. Todos sus amores lo fueron hasta una tarde, en Nara, cuando al tocar un Buda descubri su voz verdadera, esa voz que tambin eran sus ojos. El hecho de que lo entendiera cre sentido, traz la forma perfecta que l estaba buscando y que Dios le tena destinada.

Voy a contar la historia de un desencuentro. Tal vez este desencuentro sirva para lograr un mejor entendimiento de Borges. Tema herir o escandalizar. Saba que era distinto y esto creaba una inhibicin.

A veces, cuando senta celos o no le gustaba una persona, poda salir de su reserva y ser agresivo, pero esto no era frecuente. En vez de mencionar, l prefera aludir. Todos sus escritos cuentos, poemas o artculos abundan en insinuaciones, en cosas nombradas a medias, en nombres cambiados.

Era una especie de juego secreto en l. Dar un ejemplo. En La muerte y la brjula, curioso relato, una alegora que el autor disfraza de cuento policial, el hroe, Erik Lnnrot, es llevado por sus conclusiones y clculos a tres de los puntos cardinales de la ciudad. Un hombre haba muerto en cada uno de esos puntos: slo queda el Sur. Y a ese sur se dirige Erik Lnnrot, sabiendo que la muerte lo est esperando en un paraje determinado, TristeleRoy.

TristeleRoy era Las Delicias de Adrogu, un hotel donde gente bien, de mediana posicin econmica, sola tomarse unos das de vacaciones a principios de siglo. Esa gente no iba a Mar del Plata, donde grandes mansiones, en forma de chateaux franceses, empezaban a ser construidas por los terratenientes con prosapia o sin ella. Los Borges, una vieja familia del Ro de la Plata, no eran terratenientes. Sus medios eran limitados.

En consecuencia, pasaban el verano en el hotel de Adrogu.

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Estela Canto

Virr Thanks for telling us about the problem. No trivia or quizzes yet. Sophia rated it liked it Dec 24, Books by Estela Canto. Trystero rated it really liked it Jul 27, From Wikipedia, the free encyclopedia. To ask other readers questions about Borges a contraluzplease sign up. Canto was the descendant of an old Uruguayan family. Return to Book Page.

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Zululmaran Many years later they reestablished contact and became friends. Borges fell in love with Canto and wrote her a number of romantic letters, which Canto would later publish in her book about their relationship. Views Read Edit View history. I liked what I was to him, what he saw in me. Borges was, at this time, already well regarded borhes literary circles. Lists with This Book.

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