AIM CESAIRE DISCURSO SOBRE EL COLONIALISMO PDF

Start your review of Discourse on Colonialism Write a review Shelves: literature , politics-non-fiction , theories , essays It is claimed that it is one of the pioneering works in the study of post colonialism. Here Aime Cesaire does not write like a theorist or an academician. So, naturally his writing is poetic than academic. But that does not mean it is purely fictional. It may be a first ever realist take on colonialism.

Author:Nik Tubar
Country:Togo
Language:English (Spanish)
Genre:Sex
Published (Last):9 June 2019
Pages:100
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ISBN:308-2-78172-658-1
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Creador, junto con el africano Leopold Sdar Senghor, del movimiento de reivindicacin de la raza negra llamado negritud. En Francia, donde va a estudiar, junto con Senghor, publica L Etudiant Noir en donde se inicia la bsqueda de los valores de la raza negra y se hace de la negritud bandera de esta raza.

En su tierra natal, Martinica, public la revista Tropiques. Rompe despus con el Partido Comunista. Su postura con tra el colonialismo se endurece. Entre otras muchas obras el poeta antillano publica en Cuaderno de un retorno al pas natal. Obra ya clsica en la que expresa, poticamente, su preocupacin por el hombre y la cultura negros.

Esta ltima es una reinterpretacin de la obra de Shakespeare, La Tem pestad. En escribe un alegato contra el colonialismo que titula Discurso sobre el colonialismo. Es la protesta del hom bre negro contra la Cultura Occidental que le ha negado y le niega su calidad humana. El discurso que, desde otros ngulos se expresara en otros latinoamericanos contra la negacin de lo humano. Frantz Fnon, en un principio su discpulo, mantendr esta protesta y morir por ella en Argelia, pero haciendo de lado el carcter racial de la mis ma.

Una civilizacin que decide cerrar los ojos a sus pro blemas cruciales, es una civilizacin enferma. Una civili zacin que escamotea sus principios, es una civilizacin moribunda. El hecho es que la civilizacin llamada europea, la civilizacin occidental, tal como la configuran dos siglos de rgimen burgus, resulta incapaz de resolver los dos ma yores problemas a que su existencia misma ha dado origen: el problema del proletariado y el problema colonial; que, llamada a comparecer ante el tribunal de la razn o el de la conciencia, esta Europa se revela impotente para justificarse, y que, a medida que pasa el tiempo, se refugia en una hipocresa tanto ms odiosa cuanto menos posibi lidades tiene de engaar a nadie.

Europa es indefendible. Esta parece ser la conclusin que se confan al odo los estrategas norteamericanos. Eso, en s mismo, no es grave. Grave resulta que Europa sea moral y espiritualmente indefendible. Y hoy da ocurre que no son slo las masas europeas las que la incriminan, sino que, en escala mundial, esta misma acusacin es proferida por decenas y decenas de millones de hombres que desde lo ms profundo de la escla vitud se erigen en jueces.

Pueden asesinar en Indochina, torturar en Madagascar, encarcelar en el frica Negra y arrasar en las Antillas. En lo adelante, los colonizadores sabrn que tienen por sobre los colonialistas una ventaja.

Saber que sus amos cir cunstanciales mienten. De modo que son dbiles sus amos. Y ya que tengo que hablar de colonizacin y de civili zacin, vayamos directo a la mentira principal a partir de la cual proliferan todas las dems, Colonizacin y civili zacin?

Esto es tanto como decir que aqu lo esencial es ver claro, pensar claro lase peligrosamente y responder cla ro a la inocente pregunta inicial: qu es en principio la colonizacin?

Ponerse primero de acuerdo en lo que no es: ni evangelizacin, ni empresa filantrpica, ni voluntad de hacer retroceder las fronteras de la ignorancia, de la en fermedad, o de la tirana, ni propagacin de Dios, ni difu sin del Derecho; admitir, de una vez y por todas, sin tra tar de evadir las consecuencias, que aqu la ltima palabra la dicen el aventurero y el pirata, el gran almacenista y el armador, el buscador de oro y el comerciante, el apetito y la fuerza, seguidos de la sombra amenazadora y malfica de una forma de civilizacin que en un momento de su historia se descubre ntimamente obligada a extender al plano mundial la competencia de sus economas antagnicas.

Siguiendo con mi anlisis, yo creo que la hipocresa data de fecha reciente: que ni Corts cuando descubre Mxico desde lo alto del gran teocalli, ni Pizarro frente al Cuzco mucho menos Marco Polo frente a Cambalue , se quejan de ser los proveedores de un orden superior: que maten, que saqueen; que lleven cascos, lanzas y codiciosos prop sitos; que los impostores vinieron despus; que el mximo responsable de esto es el pedantismo cristiano, por haber planteado las deshonestas ecuaciones de cristianismo-civili zacin, paganismo-salvajismo, de las que no podan por me nos que desprenderse abominables consecuencias colonia listas y racistas cuyas vctimas seran los indios, los ama dlos y los negros.

Aclarado esto, admito entonces que poner en contacto las diferentes civilizaciones es bueno; que es excelente casar mundos distintos; que una civilizacin, cualquiera que sea su ntimo genio, al replegarse en s misma, se marchita; que el intercambio sirve en este caso de oxgeno, y que la gran suerte de Europa est en haber servido de encrucijada, y que, por haber sido centro geomtrico de todas las ideas, receptculo de todas las filosofas,albergue de todos los sen timientos, se ha convertido en el mejor de los generadores de energa.

Ahora bien, yo hago la siguiente pregunta: es que en realidad la colonizacin ha puesto en contacto? O, si se prefiere, de todas las formas de establecer contacto, era sta la mejor?

Y digo que de la colonizacin a la civilizacin la distan cia es infinita; que, de todas las expediciones coloniales acu muladas, de todos los estatutos coloniales elaborados, de todas las circulares ministeriales expedidas, no sale airoso ni un solo valor humano.

Y entonces, un buen da, la burguesa se despierta de una sacudida formidable: gestapos muy atareadas, prisiones re pletas, torturadores que inventan, refinan y discuten junto a sus torniquetes, Uno se extraa, se indigna. Uno dice: Qu raro! Pero, bah! Es el nazismo, ya pasar! Y uno aguarda, y uno es pera; y uno se oculta a s mismo la verdad: que se trata de una barbarie, pero de la barbarie suprema, la que co rona, la que resume la cotidianeidad de las barbaries; que es el nazismo, s, pero que antes de ser vctima se ha sido cmplice; que a ese nazismo se le ha soportado antes de sufrirlo, que se le ha absuelto, que se han cerrado los ojos frente a l, que se le ha justificado, porque, hasta ese mo mento, slo haba actuado contra pueblos no europeos; que ese nazismo ha sido cultivado, que uno es el responsable, y que, antes de engullirlo en sus rojizas aguas, se filtra, pe netra, gotea, por las rendijas de la cristiana civilizacin occidental.

S, valdra la pena estudiar, clnicamente, en detalle, los pasos dados por Hitler y el hitlerismo, y enterar al muy distinguido burgus del siglo xx de que lleva dentro de s a un Hitler ignorado, que Hitler lo habita, que Hitler es su 7 demonio, que si l, burgus, lo vitupera, no es ms que por falta de lgica, y que, en el fondo, lo que no per dona a Hitler no es el crimen en s, el crimen contra el hombre, no es la humillacin del hombre en s, sino el cri men contra el hombre blanco, la humillacin del hombre blanco, y el haber aplicado a Europa procedimientos colo nialistas contra los que se alzaban hasta ahora slo los ra bes de Argelia, los cules de la India y los negros de frica.

Y es se el gran reproche que hago al seudohumanismo: el de haber aminorado por demasiado tiempo los derechos del hombre, el haber tenido sobre ellos y mantener an un criterio estrecho y parcelario, parcializado y parcial y, en fin de cuentas, srdidamente racista.

He hablado mucho de Hitler. Es que l se lo merece: l permite ver claro y entender que la sociedad capitalista, en su estado actual, es tan incapaz de fundamentar uno solo de los derechos de la gente, como impotente se declara de fundamentar una moral individual. Quirase o no, al final de ese callejn sin salida que es Europa es decir, la Eu ropa de Adenauer, de Schuman, Bidault y otros , est Hi tler. Al final del capitalismo, ansioso de sobrevivirse, est Hitler.

Al final del humanismo formal y del renunciamiento filosfico, est Hitler. Y es entonces cuando me viene a la mente una de sus frases: Aspiramos, no a la igualdad, sino a la dominacin. El pas de raza extranjera deber convertirse en pas de siervos, de jornaleros agrcolas o de trabajadores industria les. No es cuestin de suprimir las desigualdades entre los hombres, sino de ampliarlas y hacerlas ley.

Esto suena terminante, altanero, brutal y nos sita en pleno y aullante salvajismo. Pero bajemos un escaln. Quin habla? Vergenza me da decirlo: es el humanista occidental, el filsofo idealista. Que se llame Renan, es pura coincidencia. Que esto provenga de un libro titulado La reforme intellectuelle et morale, que haya sido escrito en Francia al da siguiente de terminada una guerra que, porque Francia lo quiso, fue del derecho contra la fuerza, es algo que dice mucho de las costumbres burguesas.

La regeneracin de las razas inferiores o bastardas por las razas superiores, entra en el orden providencial de la humanidad.

El hombre del pueblo es casi siempre, entre nosotros, un noble desclasado, su pesada mano est he cha ms para el manejo de la espada que del instrumento servil. Prefiere el combate al trabajo, es decir, que regre sa a su estado primero.

Regere imperio populos, he ah 8 nuestra vocacin. Vulquese esta devorante actividad so bre pases que, como China, claman por la conquista extranjera. Con los aventureros que alteran la sociedad europea hgase un ver sacrum, un enjambre como el de los francos, los lombardos o los normandos, y estaremos dando a cada uno su papel.

La naturaleza ha hecho una raza de obreros, la raza china, de maravillosa destreza manual y sin casi ningn sentido del honor; gobirnesela con justicia extrayndole, en aras de tal gobierno, un jugoso beneficio para la raza conquistadora, y se dar por satisfecha; raza de trabajadores de la tierra es el ne gro; sase bueno y humano con l y todo ir bien; raza de amos y de soldados es la raza europea. Redzcase a esta noble raza a trabajar en la ergstula como negros o chinos, y se rebelar.

Toda rebelin es ms o menos, en nosotros, un soldado que no ha seguido su vocacin, un ser hecho para la vida heroica, y que se est apli cando a tareas contrarias a su raza, mal obrero y dema siado buen soldado.

Luego la vida que subleva a nuestros trabajadores hara feliz a un chino o a un fellah, seres que no son en modelo alguno militares. Haga cada uno aquello para lo que ha sido hecho, y todo ir bien. No, Renan. Pero bajemos todava otro escaln. Y es el poltico ver boso. Quin protesta? Nadie, que yo sepa, cuando Albert Sarraut, al sermonear a los alumnos de la escuela colonial, les ensea que sera pueril oponer a las empresas de colo nizacin europeas un pretendido derecho de ocupacin y no s qu otro derecho a un aislamiento hurao que pere nnizara en manos incapaces la vana posesin de riquezas ociosas.

Y quin se indigna al or a un cierto R. Barde ase gurar que los bienes de este mundo, si permanecieran in definidamente repartidos, como ocurrira caso de no haber colonizacin, no responderan ni a los designios de Dios, ni a las justas exigencias de la colectividad humana? Sin olvidar, como afirma su colega en cristianismo, el R.

Muller, que la humanidad no debe ni puede tolerar que la incapacidad, la incuria y la pereza de los pueblos salva jes dejen indefinidamente ociosas las riquezas que Dios les ha confiado con la misin de ponerlas al servicio del bien comn. Esto es, ningn escritor patentado, ningn acadmico, ningn predicador, ningn poltico, ningn cruzado del de9 recho y de la religin, ningn defensor de la persona hu mana.

Y sin embargo, por boca de los Sarraut y de los Barde, de los Muller y de los Renan, por boca de todos los que juzgaban y juzgan lcito aplicar a los pueblos extraeuropeos, y en beneficio de naciones ms fuertes y m e jo r equipadas, una especie de expropiacin por razones de utilidad p blica. Ya era Hitler quien hablaba! A dnde quiere llegar? A lo siguiente: que nadie colo niza inocentemente, que nadie coloniza tampoco impune mente; que una nacin que coloniza, que una nacin que justifica la colonizacin y por tanto la fuerza es ya una civilizacin enferma, una civilizacin moralmente minada que, irremisiblemente, de consecuencia en consecuencia, de negacin en negacin, clama por su Hitler, o sea, por su condena.

Colonizacin: cabeza de playa en una civilizacin de la barbarie por donde, en cualquier momento, puede infil trarse la negacin simple y llana de la civilizacin. He sacado de la historia de las expediciones coloniales algunos rasgos que en otra parte cito con toda minucio sidad. Esto es algo que no ha tenido la dicha de complacer a todo el mundo. Era como ponerse a sacar viejos esqueletos del armario. Pero es que era intil citar al coronel de Montagnac, uno de los conquistadores de Argelia?

Para ahuyentar las ideas que a veces me asedian, hago cortar cabezas y no precisamente cabezas de alcachofas, si no de hombres. Era acaso conveniente negar la palabra al conde de Herison?

Es cierto que traemos un barril lleno de orejas recogi das de par en par entre los prisioneros, amigos o enemi gos. Habra que rehusar a Saint Arnau del derecho a hacer su brbara profesin de fe? Arrasamos, incendiamos, saqueamos, destruimos las ca sas y los rboles, Impedir al mariscal Bugeaud que sistematizara todo esto en una audaz teora que reclamaba los grandes antepasados?

Hace falta en frica una gran invasin por el estilo de lo que hacan los francos y lo que hacan los godos. Haba, en fin, que dejar caer en el olvido la memo rable accin de armas del comandante Grard y no decir nada sobre la toma de Ambuke, una ciudad que, a decir 10 verdad, jams haba pensado en defenderse?

Los tiradores slo tenan orden de matar a los hom bres, pero no se les pudo contener; embriagados por el olor de la sangre, no perdonaron a una sola mujer ni a un solo nio. A la cada de la tarde, por efecto del calor, se extendi una ligera niebla: era la sangre de las cinco mil vctimas, la sombra de la ciudad, que se evaporaba al sol poniente. Si no son ciertos estos hechos?

Y la sdica voluptuo sidad, el goce indescriptible que nos le erizan el lomo a Loti cuando tiene en la punta de sus anteojos de oficial una buena masacre de anamitas? Cierto o falso? Por mi parte, si he mencionado algunos detalles de esas pavorosas carniceras, no lo he hecho buscando una morbosa delectacin, sino porque pienso que de esas ca bezas de hombres, de esas recogidas de orejas, de esas casas quemadas, de esas invasiones gticas, de esa sangre hu meante, de esas ciudades que se evaporan al filo de la es pada, no nos desharemos tan fcilmente.

Todo esto prueba que al colonizacin, repito, deshumaniza aun al ms civi lizado de los hombres; que la accin colonial, la empresa colonial, la conquista colonial, basada en el desprecio al hombre indgena y justificada por ese desprecio, tiende ine vitablemente a modificar al que la emprende; el colonizador que, para irse haciendo a la idea, se habita a ver en el otro a la bestia y a tratarlo como bestia, tiende objetiva mente a transformarse l mismo en bestia.

Es este hecho, esta regresin de la colonizacin lo que yo quera sealar. Es que hubo un tiempo en que estos mismos hechos eran motivos de orgullo, un tiempo en el que no se tena pelos en la lengua.

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Aimé Césaire

Licenciatura en historia tiempo presente Aim Csaire En el texto referente al autor Cesaire se comienza con una pequea introduccin realizada por Immanuel Wallerstein donde se hace referencia a la figura y al pensamiento de Cesaire donde se dejan vistos los principales nudos temticos que trabaja el autor. Uno de los principales temas tiene que ver con la crtica al colonialismo y a la reivindicacin poltica y cultural de los intelectuales no europeos, es decir del mundo oprimido y excluido el mundo colonizado del cual toma posicionamiento Cesaire para elaborar su pensamiento, se puede decir que se trata de una bsqueda de igualdad pero desde otra dimensin, otra perspectiva, en este caso desde la emancipacin del mundo colonizado, ,descolonizacin, y que de este modo esta 1bsqueda no suponga la asimilacin bajo algn supuesto modelo blanco o europeo y que permita la afirmacin y la recuperacin de la identidad de los que han sido histricamente oprimidos En este sentido el aporte que realiza desde un nuevo enfoque tiene una inherencia a tratar de explicar su propio presente, es decir el contexto de los procesos de descolonizacin luego de la Segunda guerra mundial en el cual hace especial eco la postura de Cesaire. El conflicto mundial se puede apreciar que influencia de manera profunda en la configuracin de su pensamiento, esto se puede apreciar a travs del anlisis de su profundo antirracismo y sus referencias en torno a la aplicacin en la Europa en el contexto de la guerra de las polticas excluyentes, racistas, que ya la civilizacin europea haba ejercido en el mundo colonial. Por lo que considera a la civilizacin europea como en completa decadencia y moribunda. A travs del anlisis del colonialismo, el comunismo y la negritud Cesaire nos muestra una especie de va donde al relacionar estos temas se pone en tensin la cuestin de la identidad 1Csaire A, Discurso sobre el colonialismo,p8 cultural, en esta lnea la demanda de igualdad toma sentido en un aspecto y apelando a la pluralidad y multiplicidad de formas y realidades de la cultura en el contexto de un todo universal constituido por todas estas singularidades y relaciones mltiples de las diferentes culturas. De esta forma el autor avanza en un sentido crtico en el anlisis de la realidad mundial y proporciona herramientas para la discusin del rol de la izquierda poltica, en este sentido Wallerstein destaca que 2la izquierda mundial est debatiendo todava cmo configurar una forma de universalismo constituida por la profundizacin de mltiples particularidades, pero en la medida en que podamos vibrar con Csaire-en primer lugar y ante todo un poeta- podremos or mejor las muchas tonalidades, sopesar las difciles opciones, sin perdernos en una visin estril y opresiva del universalismo ni quedar atrapados en una forma agresiva y autolimitadora de particularismo De esta forma se plantea la forma de avanzar en los anlisis sobre la realidad universal tomando en cuenta la superacin del imaginario universal europeo y occidental apelando a las particularidades de un mundo con mltiples realidades.

KENN ABAYGO PDF

Cesaire, Discurso Sobre El Colonialismo

Monthly Review Press, On avait fait des feux de salve-deux! Retrieved 23 September Le petit bourgeois ne veut plus rien entendre. Quoi donc, sinon la charge du monde? Et le silence se fait profond comme un coffre-fort! Enfin, ultime motif de satisfaction. Oui ou non, ces faits sont-ils vrais?

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